
La fundación, presidida por el monseñor Rafael M. Febres Cordero, tomó la decisión de postular al maestro porque considera que su obra sirve de ejemplo a la humanidad, porque con el lenguaje de la música, une a la gente y se ha convertido en una escuela para la paz.
El Premio Nobel de la Paz, que se otorga a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones o de la promoción de procesos de paz, nunca ha sido entregado a un músico y por otro lado, es la primera vez que se hace la postulación formal de un venezolano.
De acuerdo con los estatutos de la Fundación Nobel, las personas que pueden nominar a candidatos al premio son los ganadores previos, los miembros de asambleas nacionales y gobiernos de la Unión InterParlamentaria y también los profesores universitarios de historia, ciencias políticas, filosofía, derecho y teología. Es en esa última acepción que tiene cabida la Academia de Hagiografía, integrada por académicos.
Es obvio para nosotros, que el Maestro Abreu se merece no solo uno, sino docenas de Premios Nobel por sus años de dedicación que ha traspasado fronteras, creencias e ideologías.
El veredicto final se dará a conocer en octubre y mientras tanto nosotros mantenemos una gran sonrisa.
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